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Topic: OCTUBRE. MES DE LA REFORMA PROTESTANTE.
John Hus dijo cuando fue sentenciado por el Papa a ser quemado vivo: "Hoy vas a matar a un ganso (en lengua bohemia "hus" quiere decir ganso), pero dentro de cien años aparecerá un cisne a quien no podras quemar".

Mientras caía la nieve y el viento helado aullaba como una fiera alrededor de la casa, nació ese "cisne", en Eisleben, Alemania. Al día siguiente el recién nacido fue bautizado en la Iglesia de San Pedro y San Pablo, y como era ése el día de San Martín, el pequeño recibió el nombre de Martín Lutero.

Ciento dos años después de que Juan Hus expirara en la hoguera, el "cisne" fijó en la puerta de la iglesia de Wittenberg, sus 95 tesis contra la venta de indulgencias, originando la Reforma Cristiana en Occidente. Las palabras de John Hus son consideradas profeticas aun teniendo 2 años de error.

Cuando nacio Martín Lutero habia mucho obscurantismo, confusión, crimenes y corrupcion en la fe de Occidente gobernada por la Roma Papal.

Se calcula que por lo menos un millón de albigenses habían sido muertos en Francia en cumplimiento de una orden del Papa, de que esos "herejes" (que sustentaban la Palabra de Dios) fuesen cruelmente exterminados.

Wycliffe, "la Estrella del Alba de la Reforma", había traducido la Biblia a la lengua inglesa.

John Hus, discípulo de Wycliffe, había muerto en la hoguera en Bohemia suplicando al Señor que perdonase a sus perseguidores.

Jerónimo de Praga, compañero de Hus y también un erudito, había sufrido el mismo suplicio cantando himnos en las llamas hasta que exhaló su último suspiro.

Juan Wessel, un notable predicador de Erfurt, había sido encarcelado por enseñar que la salvación se obtiene por gracia. Aprisionado su frágil cuerpo entre hierros, donde murió cuatro años antes del nacimiento de Lutero.

En Italia, 15 años después del nacimiento de Lutero, Savonarola, un hombre dedicado a Dios y fiel predicador de la Palabra, fue ahorcado y su cuerpo fue reducido a ceniza , por orden de la iglesia.

En este ambiente nace Martín Lutero. Pertenecio a una familia pobre. El acostumbraba decir: "Soy hijo de campesinos; mi padre, mi abuelo y mi bisabuelo fueron verdaderos campesinos."

Los padres de Martín tuvieron que trabajar incansablemente para poder vestir, alimentar y educar a sus siete hijos. El padre trabajaba en las minas de cobre, y la madre, además de atender a sus quehaceres domésticos, transportaba leña sobre sus espaldas desde el bosque.

Sus padres no solamente se interesaban por el desarrollo físico e intelectual de sus hijos, sino también por su desenvolvimiento espiritual. Cuando Martín tuvo uso de razón, su padre le enseñó a arrodillarse al lado de su cama, por las noches antes de acostarse, y rogaba a Dios que hiciese que el niño recordara el nombre de su Creador.

Su madre era sincera y devota; así pues, enseñó a sus hijos que considerasen a todos los monjes como hombres santos, y a todas las transgresiones de los reglamentos de la iglesia, como transgresiones de las leyes de Dios. Martín aprendió los Diez Mandamientos y el 'Padre Nuestro’, a respetar la Santa Sede en la distante y sagrada Roma, y a mirar reverentemente cualquier hueso o fragmento de ropa que hubiese pertenecido a algún santo. Sin embargo, su religión se basaba más en que Dios era un Juez vengativo, que un amigo de los niños. (Mateo 19: 13-15.)

Siendo ya adulto, Lutero escribió: "Me estremecía y me ponía pálido al oír mencionar el nombre de Cristo, porque me habían enseñado a considerarlo como un juez encolerizado. Nos habían enseñado que nosotros mismos debíamos hacer propiciación por nuestros pecados; que no podemos compensar suficientemente nuestras culpas, sino que es necesario recurrir a los santos del cielo, y clamar a María para que interceda a nuestro favor desviando de nosotros la ira de Cristo."

El padre de Martín, sintiéndose muy satisfecho con los trabajos escolares de su hijo en la villa donde vivían, decidió mandarlo, cuando cumplió los 13 años de edad, a la escuela franciscana de la ciudad de Magdeburgo.

El joven se presentaba frecuentemente al confesionario, donde el sacerdote le imponía penitencias y lo obligaba a practicar buenas obras a fin de obtener la absolución. Martín se esforzaba incesantemente por conseguir el favor de Dios, mediante la piedad, y ese mismo deseo lo llevó más tarde a la vida del convento.

Para su subsistencia en Magdeburgo, Martín tenía que pedir limosna por las calles, cantando canciones de puerta en puerta. En vista de ello sus padres, pensando que en Eisenach lo pasaría mejor, lo enviaron a estudiar en esa ciudad, donde, además, vivían parientes de su madre. No obstante, esos parientes no le prestaron ninguna ayuda, y el joven tuvo que seguir pidiendo limosna para poder comer.
Oct 5
8:20 AM

Posted by George 

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Cuando ya estaba a punto de abandonar sus estudios, para ponerse a trabajar con las manos, una señora acomodada, doña Úrsula Cota, atraída por sus oraciones en la iglesia y conmovida por la humildad con que recibía cualquier sobra de comida, en su puerta, lo acogió en el seno de su familia. Alli Lutero conoció lo que era la ahundancia.

Años más tarde él se refirió a la ciudad de Eisenach como "la ciudad bien amada". Cuando Lutero se hizo famoso, uno de los hijos de la familia Cota fue a cursar sus estudios en Wittenberg, donde Lutero lo recibió en su casa.

Cuando vivió en la casa de doña Úrsula, su afectuosa madre adoptiva. Martín hizo progresos muy rápidos, recibiendo una sólida educación. Su maestro, Juan Trebunius, era un hombre culto y de método esmerado. No maltrataba a sus alumnos como lo hacían los demás maestros. Se cuenta que al encontrarse con los muchachos de su escuela, los saludaba quitándose el sombrero, porque... "Nadie sabía" si entre ellos había futuros doctores, regentes, cancilleres o reyes...". Para Martín, el ambiente de la escuela y del hogar le fue favorable para formar un carácter fuerte e inquebrantable, tan necesario para enfrentar a los más temibles enemigos de Dios.

Martín Lutero era más sobrio y devoto que los demás muchachos de su edad. Refiriéndose a ese hecho, doña Úrsula dijo, a la hora de su muerte, que Dios había bendecido su hogar grandemente desde el día en que Lutero entró a su casa.

Mientras tanto, los padres de Martín habían prosperado algo económicamente. El padre había alquilado un horno para la fundición de cobre, y después compró otros dos. Había sido electo concejal de su ciudad, y comenzó a hacer planes para educar a sus hijos. Sin embargo, Martín nunca se avergonzó de los días de sus pruebas y de su miseria; al contrario, los consideraba como la mano de Dios, que lo había guiado dirigiéndolo y preparándolo para su gran obra. Nadie puede, en la edad madura, encarar seriamente y con ahínco las vicisitudes de la vida, si no aprende por experiencias mientras es joven.

A los 18 años, Martín deseaba estudiar en una universidad. Su padre, reconociendo la capacidad de su hijo, lo envió a Erfurt, que era entonces el centro intelectual del país, donde cursaban sus estudios más de mil estudiantes. El joven estudió con tanto ahínco, que al fin del tercer semestre obtuvo el grado de bachiller en Filosofía. A la edad de 21 años alcanzó el segundo grado académico, el de doctor en Filosofía; los estudiantes, profesores y autoridades le rindieron significativo homenaje.

Dentro de los muros de Erfurt había 100 predios que pertenecían a la iglesia, incluyendo ocho conventos. Había también una importante biblioteca, que pertenecía a la universidad, donde Lutero pasaba todo su tiempo disponible. Siempre rogaba fervorosamente a Dios que le prodigase su bendición en sus estudios. El acostumbraba decir: "Orar bien es la mejor parte de los estudios".

Sobre él escribió cierto colega: "Cada mañana él precede sus estudios con una visita a la iglesia y con una oración a Dios".

Su padre, deseando que Martín llegara a ser abogado y se volviese célebre, le compró el "Corpus Juris" que es gran obra de jurisprudencia muy costosa.

Sin embargo, el alma de Lutero deseaba ardientemente a Dios, por encima de todas las cosas. Varios acontecimientos influyeron en Lutero induciéndolo a entrar a la vida monástica, decisión esa que llenó de profunda tristeza a su padre y horrorizó a sus compañeros de la universidad.

Primero, en la biblioteca se encontró con el maravilloso libro de los libros, la Biblia completa, (hasta esa fecha sin los mal llamados Deuterocanonicos) en latín. Hasta entonces Lutero había creído que las pequeñas porciones escogidas por la Iglesia para que se leyeran los domingos eran toda la Palabra de Dios. Después de leer la Biblia. durante un largo rato, exclamó:

"¡Oh! ¡Si la Providencia me diese un libro como éste, sólo para mí!" Al seguir leyendo las Escrituras, su corazón comenzó a percibir la luz que irradia de la Palabra de Dios, y su alma a sentir aún más sed de Dios.

Al tiempo de graduarse de bachiller, las largas horas de estudio le ocasionaron una enfermedad que lo llevó al borde de la muerte. De esa manera, su hambre por la Palabra de Dios quedó aún más enraizada en el corazón de Lutero. Algún tiempo después de esa enfermedad, estando de viaje para visitar a su familia, le dieron un golpe de espada, y dos veces estuvo al borde de la muerte antes de que un cirujano llegase a curarle la herida. Para Lutero, la salvación de su alma sobrepasaba cualquier otro anhelo.

Cierto día, uno de sus íntimos amigos de la universidad fue asesinado. "Ah" exclamó Lutero, horrorizado, "¿qué habría sido de mí si hubiese sido llamado de ésta a la otra vida tan inopinadamente?"
Oct 5
8:27 AM

Posted by George 

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El acontecimiento que más le estremeció fue el que experimentó durante una tempestad eléctrica cuando regresaba de visitar a sus padres: No tenía donde guarecerse. El cielo estaba encendido, los rayos rasgaban las nubes a cada instante. De repente, un rayo cayó a su lado matando a su companero de viaje. Lutero vio en esta accion el puno de Dios sobre su pecadora vida. Lleno de espanto y sintiéndose ya cerca del infierno, se postró gritando: "¡Santa Ana, sálvame y me haré monje!".

No clamo a Dios sino a ella porque desde el ano 300 mas o menos, los cristianos de Roma eran en su mayoria gentiles que en un momento dado quisieron volver a sus practicas paganas y en vez de adorar dioses, adoraron santos. Con el tiempo este pagano acto fue dizfrazado con la palabra "veneracion de santos".

Ya antes expuse en este grupo otras "tradiciones cristianas" de Roma que en realidad fueron resultado de diferentes amalgamas entre cristianismo y paganismo a lo largo de los siglos.

Más tarde Lutero llamó a ese incidente: "Mi camino real hacia Damasco", y no tardó en cumplir la promesa que le hiciera a Santa Ana. Invitó entonces a sus compañeros para que cenaran con él. Después de la comida, mientras sus amigos se divertían conversando y oyendo música, les anunció repentinamente que de ahí en adelante podrían considerarlo muerto, puesto que él iba a entrar al convento. En vano sus compañeros trataron de disuadirlo de su proyecto. En la oscuridad de esa misma noche, el joven, antes de cumplir sus 22 años de edad, se dirigió al convento de los agustinos, tocó, la puerta se abrió, y Lutero entró. ¡El profesor admirado y festejado, la gloria de la universidad, que había pasado días y noches inclinado sobre los libros, se convertía ahora en un hermano agustino!

El monasterio de los agustinos era el mejor de los claustros de Erfurt. Sus monjes eran los predicadores de la ciudad, muy estimados por sus obras de caridad entre la clase pobre y oprimida. Nunca hubo en aquel convento un monje más sumiso, más devoto y más piadoso que Martín Lutero. Se sometía a los trabajos más humildes, como el ser portero, sepulturero, barrendero de la iglesia y de las celdas de los monjes. No rehusaba salir a mendigar el pan cotidiano para el convento, en las calles de Erfurt.

Durante el año de noviciado, antes de hacerse monje, los amigos de Lutero hicieron todo lo posible para disuadirlo de que llevase a cabo su decisión. Los compañeros que el convidó a cenar para anunciarles su intención de hacerse monje, se quedaron dos días junto al portón del convento esperando que él regresase al mundo. El padre de Lutero casi enloqueció al comprobar que sus ruegos eran inútiles y que todos los planes que él había forjado para el porvenir de su hijo habían fracasado.

Lutero se disculpaba diciendo: Hice una promesa a Santa Ana, para salvar mi alma. Entré al convento y acepté ese estado espiritual solamente para servir a Dios y agradarle durante la eternidad.

Sin embargo, demasiadas ilusiones se había hecho Lutero.

Después de procurar crucificar la carne con ayunos prolongados, imponiéndose las más severas privaciones, y realizando un sinnúmero de vigilias, halló que, encerrado en su celda todavía tenía que luchar contra los malos pensamientos. Su alma clamaba: "Dadme santidad o muero por toda la eternidad; llevadme al río de aguas puras y no a estos manantiales de aguas contaminadas; conducidme a las aguas de vida que salen del trono de Dios".

Cierto día Lutero encontró en la biblioteca del convento una vieja Biblia en latín, agarrada a la mesa por una cadena; para él, ésta fue un tesoro infinitamente mejor que todos los tesoros literarios del convento. Estuvo tan embebido leyéndola, que durante semanas enteras dejó de repetir las oraciones diurnas de la orden. Luego, despertado por la voz de su conciencia, Lutero se arrepintió de su negligencia; era tal su remordimiento que no podía dormir. Se apresuró entonces a enmendar su error, y puso en ello tanto empeño que hasta se olvidaba de tomar sus alimentos.

En esas circunstancias, enflaquecido al máximo por tantos ayunos y vigilias, se sintió oprimido por los temores hasta llegar a perder los sentidos y caer al suelo. Así lo hallaron los otros monjes ¡y quedaron admirados nuevamente por su piedad excepcional!

Lutero sólo recobró el conocimiento cuando un grupo de frailes del coro lo rodeó cantando. La suave armonía le llegó hasta el alma y le despertó el espíritu. Sin embargo, aun así le faltaba la paz perpetua para su alma, aún no había oído cantar al coro celestial: "Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad".
Oct 5
8:39 AM

Posted by George 

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En ese tiempo, el vicario general de la orden de los agustinos, Staupitz, visitó el convento. Era un hombre de gran discernimiento y devoción profunda; comprendió inmediatamente el problema del joven monje, y le ofreció una Biblia en la cual éste leyó: "El justo vivirá por fe".

Por cuánto tiempo Lutero había anhelado: "¡Oh, si Dios me diese un libro de estos sólo para mí" ¡Ahora él ya lo poseía!

En la lectura de la Biblia encontró un gran consuelo, pero la obra no podía completarse en un día. Quedó entonces más resuelto que nunca a alcanzar la paz para su alma en la vida monástica, ayunando y pasando noches enteras sin dormir.

Estando gravemente enfermo exclamó: "¡Mis pecados! ¡Mis pecados!" A pesar de que su vida estaba libre de manchas como otros afirmaban, se sentía culpable ante Dios, hasta que un anciano monje le recordó una palabra del Credo: "Creo en el perdón de los pecados".

Vio entonces que Dios no solamente había perdonado los pecados de Daniel y de Simón Pedro, sino también los suyos.

Poco tiempo después de esos acontecimientos, Lutero se ordenó de sacerdote. En su primera misa, su padre, que no lo había perdonado desde el día en que él había abandonado sus estudios de jurisprudencia hasta ese momento, asistió, después de viajar a caballo desde Mansfield acompañado por 25 amigos, y trayendo un buen donativo para el convento.

Para esa fecha ya estaba la doctrina del filosofo aristoteliano Tomas de Aquino: La Transubstantacion. Aristoteles dijo que un cuerpo puede cambiar su esencia sin cambiar su apariencia. En base a eso Tomas de Aquino dijo en la Comunion el pan y el vino se convierten literalmente en el cuerpo y la sangre de Cristo, olvidando que Cristo mismo hablo de la Santa Cena como un memorial, no como un "milagro Eucaristico": "Hagan esto en memoria de mi".

Otra forma de probar lo erroneo de esta doctrina es que los Judios tenian prohibido en Levitico el consumir sangre. Como Jesus los iba a incitar al pecado bebiendo su sangre?

Cuando Lutero hizo el ritual eucaristico, pensando que en verdad contenia en su mano una copa llena de la sangre de Cristo, se frizó, espantado de que un pecador tuviera en sus manos algo tan sacro. Fue un desastre, su 1era misa fue una verguenza ante el publico, ante los amigos de su padre.

Después que cumplió los 25 años de edad, Lutero fue designado para la cátedra de Filosofía de Wittenberg, a donde se mudó para vivir en el convento de su orden. Sin embargo, su alma tenía ansias de la Palabra de Dios y del conocimiento de Cristo. En medio de las ocupaciones que le imponía su cátedra de Filosofía, se dedicó al estudio de las Escrituras, y en ese primer año obtuvo el título de "bachiller en Biblia". Su alma ardía con el fuego de los cielos; de todas partes afluían multitudes para escuchar sus discursos, los cuales emanaban abundante y vivamente de su corazón, sobre las maravillosas verdades reveladas en las Escrituras. Uno de los más famosos profesores de Leipzig, conocido como "La luz del mundo" dijo: "Este fraile avergonzará a todos los doctores; pregonará una doctrina nueva y reformará toda la iglesia, porque él se basa en la Palabra de Cristo. La Palabra que nadie en el mundo puede resistir, y nadie puede refutar, aun cuando se la ataque con todas las armas de la filosofía".

Uno de los puntos culminantes de la biografía de Lutero es su visita a Roma. Había surgido una disputa reñida entre siete conventos de los agustinos y decidieron llevar los puntos de la desavenencia para que el Papa los resolviera. Como Lutero era el hombre más hábil y más elocuente, y además, era altamente apreciado y respetado por todos los que lo conocían, fue escogido para representar a su convento en Roma.

Lutero hizo el viaje a pie en compañía de otro monje. En aquel tiempo Lutero todavía estaba fiel y enteramente dedicado a la Iglesia Católica. Cuando, al fin llegaron a un punto del camino desde donde se avistaba la famosa ciudad, Lutero cayó de rodillas y exclamó­" ¡Ciudad Santa, yo te saludo!"

Los dos monjes pasaron un mes en Roma visitando los diversos santuarios y los lugares de peregrinación. Lutero celebró misa 10 veces. Se sorprendio de que a veces en el tiempo en que celebraba una misa, ya los sacerdotes de Roma habian celebrado hasta 3! ¡Tambien lamentó entonces que sus padres no se hubiesen muerto todavía, porque los hubiera podido rescatar del purgatorio!

Un día, subiendo la Santa Escalinata de rodillas, a fin de ganarse la indulgencia que el jefe de la iglesia prometía por ese sacrificio, resonaron en sus oídos con voz de trueno las palabras de Dios: "El justo vivirá por la fe". Lutero se levantó y salió avergonzado.
Oct 5
8:55 AM

Posted by George 

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En Roma vio la corrupción del clero, sacerdotes coqueteando con prostitutas, la vida sucia del Papa de entonces, corrupcion monetaria, etc. Su alma se apegó a la Biblia, más que nunca. Al llegar de regreso a su convento, el vicario general insistió en que diese los pasos necesarios para obtener el título de doctor, el cual le daría el derecho de predicar. Sin embargo, reconociendo Lutero la enorme responsabilidad que eso le acarrearía ante Dios y no queriendo ceder, dijo: "No es de poca importancia que el hombre hable en lugar de Dios... Ah, señor doctor, al pedirme que lo haga, me quitáis la vida; no resistiré más de tres meses".

El vicario general le respondió- "¡No importa! Que así sea, en nombre de Dios, puesto que Dios también necesita en los cielos a hombres consagrados e inteligentes".

Ya elevado a la dignidad de doctor en Teología, el corazón de Lutero ardía aún más en deseos de profundizar sus conocimientos de las Sagrada Escrituras; fue entonces nombrado predicador de la ciudad de Wittenberg. Los libros que él estudió y sus márgenes llenos de anotaciones que escribió en letra menuda, sirven a los eruditos de hoy como ejemplo, por la forma cuidadosa y ordenada en que Lutero realizó sus estudios.

Éscribió lo siguiente acerca de la gran transformación que experimentó su vida en ese tiempo: "Deseando ardientemente comprender las palabras de Pablo, comencé a estudiar su epístola a los Romanos. Sin embargo, noté que en el primer capitulo consta que la justicia de Dios se revela en el evangelio (vv. 16, 17). Yo detestaba las palabras: La justicia de Dios, porque conforme me enseñaron, yo la consideraba como un atributo del Dios Santo que lo lleva a castigar a los pecadores. A pesar de vivir irreprensiblemente como monje, mi conciencia perturbada me mostraba que era pecador ante Dios. Así, yo detestaba a un Dios justo, que castiga a los pecadores... Tenía la conciencia intranquila, en lo íntimo mi alma se sublevaba. Sin embargo, volvía siempre al mismo versículo, porque quería saber lo que Pablo enseñaba. Al fin, después de meditar sobre ese punto durante muchos días y noches, Dios en su gracia infinita me mostró la palabra: "El justo vivirá por la fe". Vi entonces que la justicia de Dios, en este versículo, es la justicia que el hombre piadoso recibe de Dios mediante la fe, como una dádiva".

De esa forma el alma de Lutero se libró de su esclavitud:, Él mismo así lo escribió "Entonces me sentí recién nacido, y en el paraíso. Todas las Escrituras tenían ahora para mí otro significado; las escudriñaba para ver todo cuanto enseñan sobre la "Justicia de Dios". Antes, esas palabras eran odiosas para mí; ahora las recibí con el más intenso amor. Ese versículo fue para mi la puerta de entrada al paraíso".

Después, Lutero predicaba diariamente; en ciertas ocasiones llegaba a predicar hasta tres veces al día, conforme él cuenta: "Lo que el pastor es para el rebaño, la casa para el hombre, el nido para el pajarito, la peña para la cabra montés, el arroyo para el pez eso es la Biblia para las almas fieles".

Lutero ardía por conducir a sus oyentes hacia el Cordero de Dios, que quita todo el pecado, no a Maria ni a los santos, no a cientos de pedazos de huesos de santos esparidos por Europa (En Espana habian 18 tumbas de los 12 Apostoles).

Lutero hizo que el pueblo considerase la verdadera religión, no como una simple profesión, o un sistema de doctrinas, sino como la vida misma en Dios. la oración no fue más un ejercicio sin sentido, sino una comunión con Dios, quien nos cuida con un amor infinito. Mediante sus sermones, Dios reveló su corazón a miles de oyentes, a través del corazón de Lutero.

Durante una convención de agustinos Lutero fue invitado a predicar, pero en vez de dar un mensaje doctrinal de sabiduría humana, como era de esperarse, pronunció un ardiente discurso contra la lengua maldiciente de los monjes. Los agustinos, impresionados por ese mensaje, ¡lo eligieron director a cargo de 11 conventos!

Lutero no solamente predicaba la virtud, sino que también la practicaba, amando verdaderamente a su prójimo. En ese tiempo la peste procedente del oriente, visitó a Wittenberg. Se calcula que la cuarta parte de la población de Europa, la mitad de la población de Alemania, fue segada por la peste. Cuando profesores y estudiantes huyeron de la ciudad, instaron a Lutero que huyese también; pero él respondió: "¿A dónde he de huir? Mi lugar está aquí; el deber no me permite ausentarme de mi puesto, hasta cuando Aquel que me envió a este lugar me llame. No es que yo no le tema a la muerte, sino que espero que el Señor me dé ánimo".
Oct 5
9:06 AM

Posted by George 

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Sin reconocerlo, mientras trabajaba incansablemente para la iglesia, se había alejado del rumbo liberal que ella seguía en doctrina y práctica.

Además de sus deberes como profesor, Martín Lutero sirvió como predicador y confesor en la Iglesia de Santa María de la ciudad. También predicaba habitualmente en la Iglesia del Palacio, llamada también "de Todos los Santos", debido a que tenía una colección de reliquias donde había sido establecida una fundación por Federico III de Sajonia. Fue durante este periodo cuando se dio cuenta de los efectos de ofrecer indulgencias a los feligreses.

Una indulgencia es la remisión (parcial o total) del castigo temporal, que aún se mantiene, por los pecados, después de que, la culpa ha sido eliminada por absolución.

En aquella época, cualquier persona podía comprar una indulgencia, ya fuera para sí misma o para sus parientes muertos que permanecían en el Purgatorio.

El fraile dominico Johann Tetzel había sido reclutado para viajar por los territorios episcopales de Alberto de Brandeburgo (Arzobispo de Maguncia) vendiendo indulgencias, con el dinero obtenido por dicho medio, se esperaba financiar la edificación de la Basílica de San Pedro en Roma, Italia, y comprar un obispado para Alberto de Hohenzollern.

Lutero vio este tráfico de indulgencias, no solo como un abuso de poder, sino como una mentira, que no teniendo base en las Escrituras podría confundir a la gente y llevarla a confiar solamente en la mentira de las indulgencias, dejando de lado la confesión y el arrepentimiento verdadero. Lutero predicó tres sermones contra las indulgencias en 1516 y 1517.

Pero su enojo siguió creciendo y el 31 de octubre de 1517 fueron clavadas las 95 tesis en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg como una invitación abierta a debatirlas. Las tesis condenaban la avaricia y el paganismo en la Iglesia como un abuso, y pedían una disputa teológica en lo que las indulgencias podían dar.

Cuestionaba porque si el Papa tiene poder para sacar un alma del Purgatorio a traves de una Indulgencia no lo hacia por amor sino por dinero (Justo como aun hoy se hace con las misas a familiares difuntos, hay que pagarlas).

Las 95 tesis de Martin Lutero fueron ampliamente copiadas e impresas. Al cabo de dos semanas se habían difundido por toda Alemania y, pasados dos meses, por toda Europa. Este fue uno de los primeros casos de la Historia en los que la imprenta tuvo un papel importante, pues facilitaba una distribución más sencilla y amplia de cualquier documento.

Después de hacer caso omiso a Lutero diciendo que era un "borracho alemán quien escribió las tesis" y afirmando que "cuando esté sobrio, cambiará de parecer", el Papa León X ordenó en 1518 al profesor dominico de teología Silvestre Mazzolini investigar el tema. Éste denunció que Lutero se oponía de manera implícita a la autoridad del Sumo Pontífice, al mostrar desacuerdo con una de sus bulas, por lo que declaró a Lutero hereje y escribió una refutación académica de sus tesis. En ella mantuvo la autoridad papal sobre la Iglesia y condenó cada "desviación" como una apostasía. Lutero replicó de igual manera y se desarrolló una controversia.

Mientras tanto Lutero tomó parte en la convención agustina en Heidelberg, donde presentó una tesis sobre la esclavitud del hombre al pecado y la gracia divina. En el curso de la controversia por las indulgencias, el debate se elevó hasta el punto de dudar del poder absoluto y de la autoridad del Papa, debido a que las doctrinas de "Tesorería de la Iglesia" y la "Tesorería de los Méritos", que servían para reforzar la doctrina y práctica de las indulgencias, se basaban en la bula Unigenitus (1343) del Papa Clemente VI. En vista de su oposición a esa doctrina, Lutero fue calificado de hereje, y el Papa, decidido a suprimir sus puntos de vista, ordenó llamarlo a Roma, viaje que no se realizó por problemas políticos.

Lutero, que antes profesaba obediencia implícita a la Iglesia, negaba ahora abiertamente la autoridad papal y apelaba a que se efectuara un concilio. También declaraba que el papado no formaba parte de la inmutable esencia de la Iglesia original.

Deseando mantenerse en términos amistosos con el protector de Lutero, Federico el Sabio, el Papa realizó un intento final de alcanzar una solución pacífica al conflicto. Una conferencia con el chambelán papal Karl von Miltitz en Altenburgo, en enero de 1519, llevó a Lutero a decidir guardar silencio en tanto así lo hicieran sus oponentes, escribir una humilde carta al Papa y componer un tratado demostrando sus respetos a la Iglesia católica. La carta escrita nunca fue enviada, debido a que no contenía retractación alguna. En el tratado que compuso más tarde, Lutero negó cualquier efecto de las indulgencias en el purgatorio, el ivento de Roma basado en la teologia de Gregorio I, o Gregorio Magno, el 1er Papa en el sentido moderno de la palabra (alguien con autoridad civil aparte dela eclesiastica).
Oct 5
9:22 AM

Posted by George 

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El Papa advirtió a Martín Lutero el 15 de junio de 1520 con la bula papal Exsurge Domine que se arriesgaba a la excomunión, a menos que en un plazo de sesenta días repudiara 41 puntos de su doctrina seleccionados de sus escritos. En octubre de 1520 Lutero envió su escrito En la Libertad de un Cristiano al Papa, añadiendo la frase significativa: "Yo no me someto a leyes al interpretar la palabra de Dios". Mientras tanto, se había rumoreado en agosto que Eck había arribado a Meissen con una prohibición papal, la cual se pronunció realmente el 21 de septiembre. Este último esfuerzo de Lutero por la paz fue seguido el 12 de diciembre por la quema de la bula, la cual tomaba efecto en un plazo de 120 días, y el decreto papal en Wittenberg, defendiéndose en su Warum des Papstes und seiner Jünger Bücher verbrannt sind y su Assertio omnium articulorum. El Papa León X excomulgó a Lutero el 3 de enero de 1521 mediante la bula Decet Romanum Pontificem.

La ejecución de la prohibición, sin embargo, fue evitada por la relación del Papa con Federico III de Sajonia y por el nuevo emperador Carlos V quien, viendo la actitud papal hacia él y la posición de la Dieta, encontró contraindicado apoyar las medidas contra Lutero. Este fue a Worms diciendo que "Iría allí aunque hubiese tantos demonios como tejas en los tejados".

El 3 de enero de 1521 fue publicada en Roma la bula papal, Decet Romanum pontificem, por la que León X excomulgaba a Lutero.

El emperador Carlos V inauguró la Dieta imperial de Worms el 22 de enero de 1521. Lutero fue llamado a renunciar o reafirmar su doctrina y le fue otorgado un salvoconducto para garantizar su seguridad.

Lutero se presentó ante las Dieta el 16 de abril. Johann Eck, un asistente del Arzobispo de Tréveris, presentó a Lutero una mesa llena de copias de sus escritos. Le preguntó a Lutero si los libros eran suyos y si todavía creía en lo que esas obras enseñaban. Lutero pidió un tiempo para pensar su respuesta, el cual le fue concedido. Lutero oró, consultó con sus amigos y mediadores y se presentó ante la Dieta al día siguiente. Cuando se trató el asunto en la Dieta, el consejero Eck le pidió a Lutero que respondiera explícitamente: "Lutero, ¿rechaza sus libros y los errores que en ellos se contiene?", a lo que Lutero respondió: "Que se me convenza mediante testimonios de la Escritura y claros argumentos de la razón —porque no le creo ni al Papa ni a los concilios, ya que está demostrado que a menudo han errado, contradiciéndose a sí mismos— por los textos de la Sagrada Escritura que he citado, estoy sometido a mi conciencia y ligado a la palabra de Dios. Por eso no puedo ni quiero retractarme de nada, porque hacer algo en contra de la conciencia no es seguro ni saludable, ¡No puedo hacer otra cosa; esta es mi postura! ¡Que Dios me ayude!"

En los siguientes días se hicieron conferencias privadas para determinar el destino de Lutero. Antes de que la decisión fuese tomada, Lutero abandonó Worms. Durante su regreso a Wittenberg desapareció.

El emperador redactó el Edicto de Worms el 25 de mayo de 1521, declarando a Martín Lutero prófugo y hereje, y prohibiendo sus obras.

Escondido, tradujo la Biblia al Aleman, se caso con una monja profuga.

La verdadera doctrina cristiana proclamada por Lutero no encontro frenos. Dios actuo.

El último viaje de Lutero a Mansfeld lo realizó debido a su preocupación por las familias de sus hermanos y hermanas, quienes continuaban en la mina de cobre de Hans Lutero, que estaba amenazada por las intenciones del Conde Albrecht de Mansfeld de controlar esa industria para su beneficio personal. La controversia involucró a los cuatro condes de Mansfeld: Albrecht, Philip, John George y Gerhard. Lutero viajó dos veces hacia fines del año 1545 con el objetivo de participar en las negociaciones para llegar a un acuerdo. Fue necesaria una tercera visita a principios de 1546 para completar las negociaciones. El 23 de enero Lutero dejó Wittenberg acompañado por sus tres hijos. Las negociaciones concluyeron con éxito el 17 de febrero. Pasadas las 8 de la tarde de ese día, Lutero sufrió dolores en el pecho. Al irse a la cama oró diciendo: «En tus manos encomiendo mi espíritu; me has redimido, oh Señor, fiel Dios», tal y como se oraba habitualmente cuando llegaba la hora de la muerte. A la una de la madrugada despertó con un agudo dolor de pecho y fue envuelto con toallas calientes.

Sabiendo que su muerte era inminente, le agradeció a Dios por haberle revelado a su Hijo, en quien él había creído.

Sus compañeros Justus Jonás y Michael Coelius gritaron: «Reverendo padre, ¿está listo para morir confiando en su Señor Jesucristo y confesando la doctrina que enseñó en su nombre?» Un distintivo «sí» fue su respuesta. Murió a las 2:45 el 18 de febrero de 1546 en Eisleben, la ciudad donde nació. Fue enterrado en la Iglesia del Palacio de Wittenberg,cerca del púlpito desde el cual había transformado al cristianismo occidental.

FIN
Oct 5
9:33 AM

Posted by George 

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OCTUBRE. MES DE LA REFORMA PROTESTANTE.

Mes para conmemorar las herejias de los astros reformistas que solo trajeron con sus falsas doctrinas y herejias el divisionismo entre los cristianos.
Oct 5
10:22 AM


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Si el mismo Lutero hubiera dilucidado lo que sus protestas habrian de acarrear seguro se habria retractado al mirar tanta confucion doctrinal entre sus hijos.
Oct 5
10:25 AM


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Algunas enseñanzas de Lutero:
1) Eucaristía:
Protestantes de hoy:
No reconocen la presencia Real de Cristo en la Eucaristía.

Protestantes de la Reforma:
- Martín Lutero llegó a decir: “Para negar que Jesús está en la Eucaristía, tiene uno que ser o un ignorante o un loco, porque la Biblia lo dice muy claro”.
Si bien coincidía con los católicos en la doctrina de la presencia real, no aceptaba la transubstanciación, sino que afirmaba que tanto el pan como el cuerpo de Cristo están presentes (doctrina de la con-substanciación, o impanación), explicación que la Iglesia rechazaría en el Concilio de Trento. Sin embargo, en lo que toca a la Eucaristía Lutero prefería quedarse con los católicos antes que con los “sacramentarios”, pues en lo sustancial estaba más de acuerdo con aquellos que con estos.
“Que el vino permanezca [en el sacramento después de la consagración] no me interesa, pues me basta saber que la Sangre de Cristo está allí. Que con el vino suceda lo que Dios quiera. Y antes de sostener, con los visionarios, que allí sólo hay vino, prefiero unirme al papa y pensar que allí sólo hay Sangre.” (WA 26,462, 3-6-7)
En 1537 Lutero establecía:
“Sostenemos que en la cena el pan y el vino son el verdadero cuerpo y sangre de Cristo.” (Artículos de Smalcalda, WA 50,242)
El “reformador” Karlstadt había dicho que cuando Cristo afirmó durante la última cena: “Esto es mi cuerpo”, en realidad se estaba señalando a sí mismo... Contra estas y otras aventuras exegéticas Lutero explica en un texto antológico:
“En este santo texto Esto es mi cuerpo, Karlstadt tortura la palabra esto, Zwinglio tortura la palabra es, Ecolampadio tortura la palabra cuerpo, los otros torturan el texto entero invirtiendo la palabra esto y poniéndola atrás y dicen así: Tomad, comed; mi cuerpo, que será entregado por vosotros, es esto. Algunos torturan el texto a medias poniendo la palabra esto en medio y dicen: Tomad, comed; lo que será entregado por vosotros, esto es mi cuerpo. Otros torturan el texto así: Esto es mi cuerpo en memoria mía; es decir, no tiene que estar aquí mi cuerpo naturalmente, sino sólo un recuerdo de mi cuerpo; por eso, el texto suena así: Tomad, comed; esto es el recuerdo de mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Sobre todos ellos en séptimo lugar están los que dicen que no se trata de ningún artículo de la fe, por lo que no hay para qué disputar sobre ello y que los crea el que quiera y lo que quiera.” (Dass diese Wort Christi Das ist mein Leib etc. noch fest stehen widder die Schwermgeister, WA 23,107-109)


2) Intercesión de los santos:
Protestantes de hoy:
No creen en la intercesión de los santos.

Protestantes de la Reforma:
- Lutero: «Ella {María} no hace nada, Dios lo hace todo. Debemos invocarla a fin de que por amor de ella Dios conceda y haga lo que pedimos. De la misma manera debemos invocar también a todos los demás santos, para que en todo sentido la obra sea sólo de Dios» (Obras de Martín Lutero, Ediciones La Aurora, Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 408)
- Lutero «Lo dicho baste por ahora. Rogamos a Dios que nos dé el debido entendimiento de este Magnificat, para que no sólo brille y hable, sino que arda y vida en cuerpo y alma. Así nos lo conceda Cristo, por la intercesión y por causa de su amada madre María. Amén» (Obras de Martín Lutero, Ediciones La Aurora, Bs. Aires, 1979, t. 6, pág. 433)


8) María, Madre de Dios
Protestantes de hoy:
No creen que María sea la Madre de Dios

Protestantes de la Reforma:
- Lutero: «En Él creo; y creo, por consiguiente, en el Hijo de Dios sin dividirlo del Hijo de nacido de María. Mi fe se adhiere no sólo al Hijo de Dios o a su divinidad sino también a Él que es llamado hijo de María, porque son idénticos. Estoy decidido a no saber nada del Hijo de Dios que no es también el Hijo de María que sufrió, el Dios envuelto en la humanidad y quien es una Persona. No me atrevo a separar el uno del otro y decir que la humanidad no sirve, sino sólo la divinidad» (Sermones sobre el Evangelio de San Juan, Chapters 6-8, Martín Lutero,
Luther’s Works , Vol. 23, St. Louis, Concordia Publishing House, pág. 101-102)
- Lutero. «Al igual que la madera, no tuvo otro mérito que el de estar preservada por Dios y ser apta para la cruz, así María no tiene otra dignidad que la de estar preservada divinamente y ser apta para ser Madre-de-Dios» («Das Magnificat», W 7, 573).
- Lutero «Quiera esta misma dulce madre de Dios procurarme el espíritu capaz de hacer un comentario útil y profundo de su cántico, a fin de que vuestra alteza y todos nosotros saquemos provecho de él para nuestro entendimiento y para llevar una vida meritoria, y así alabar y cantar este Magnificat eterno en la vida perdurable. ¡Que Dios nos ayude! Amén» (El Magnificat, 1521, Obras de Martín Lutero, Ediciones La Aurora, Bs. Aires, 1979, t. 6, pág379, nota introductoria del 10 de marzo de 1521)
Oct 5
11:04 AM

Posted by Max 

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